
Se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo a determinados nervios de la cabeza
La migraña retiniana u oftálmica se asocia, generalmente, a un tipo de dolor de cabeza que se puede extender desde la cara hacia los ojos y que puede ir acompañado de alteraciones visuales, que serán percibidas de forma exclusiva por un ojo. En cambio, el aura visual de las migrañas clásicas suele percibirse por ambos ojos.
Son muchos los factores que pueden desencadenar una migraña ocular, algunos de los más frecuentes son:
Cuando uno de estos factores se manifiesta, los vasos sanguíneos de la retina sufren espasmos, que dan lugar a las alteraciones visuales propias de la migraña retiniana.
La migraña retiniana se caracteriza por provocar:
Asimismo, aunque suelen ir acompañados de cefaleas, algunos pacientes no experimentan dolor de cabeza tras un episodio de migraña oftálmica (equivalente migrañoso).
El diagnóstico de la migraña retiniana suele ser clínico, ya que el diagnóstico de certeza solo lo podría dar la observación de espasmos en los vasos de la retina. No obstante, el oftalmólogo realiza un completo examen ocular para valorar el estado de las estructuras oculares, especialmente, de la retina.
Es posible que el especialista prescriba las siguientes pruebas complementarias:
La migraña no suele revestir gravedad y, generalmente, se prescriben analgésicos y antiinflamatorios.
No obstante, en los pacientes que padecen migrañas recurrentes, se suelen prescribir tratamientos que ayuden a prevenir su aparición, como ciertos fármacos o las inyecciones de toxina botulínica.
Fuente: IMO